Me pidieron que escribiera acerca de lo que se sentía usar ropa ajustada, y creo que me debraye un poquito
Esta noche ha sido larga, los habituales sonidos de los pasillos están mas presentes hoy que los días anteriores. De rato en rato, el silencio reina en mi mente y en el lugar. A lo lejos oigo como ella toca en todas las puertas como es su costumbre, cuando toca en la mía finjo estar dormida con tal de escapar un poco de la rutina en la que vivo. Unos minutos o unas horas después, no se bien debido a que me quitaron el reloj al entrar, llegan ellos a hacer el trabajo que la mujer haría y que yo no permití. Oigo perfectamente bien como gira la llave dentro de la cerradura, la puerta se abre y entran ellos. Uno me sujeta los brazos mientras otro me sujeta los pies, otro se acerca a uno de mis brazos y por más que intento zafarme, me resulta inútil y siento un tremendo dolor en mi articulación izquierda seguido por un sueño incontrolable.
Despierto terriblemente acalorada, no puedo siquiera moverme, mi boca está totalmente seca. No reconozco el cuarto donde estoy, de hecho no creo nunca haber estado en el. Voy a levantarme a avisarles que debo ir al baño, pero ¿y esto? ¿Qué traigo puesto? Alcanzo casi a tocarme los omoplatos. Con mucha dificultad, logro incorporarme; ¿Qué me han hecho? Como si no pudiera controlarme, hoy deciden que no puedo moverme más, comienzo a desesperarme y a pesar de que grito y pateo la cama y la pared, nadie viene a socorrerme. Las paredes tienen un material suave y acolchonado, quizás es por eso que nadie puede oírme. Mi garganta esta muy irritada y mi voz comienza a desaparecer poco a poco, no he oído pasos y nadie se ha acercado a preguntarme por mi estado. Aún sigo con ganas de ir al baño. Esta cosa me da mucho calor, ya adiestre un poco al cuerpo para que tenga un poco más de paciencia y no se desespere por la falta de movilidad, mientras mi mente es cómplice en la difícil tarea de tratar de distraerse en tiempos pasados y futuros para evadir totalmente el presente. La tela me raspa un poco los brazos, me da un poco de comezón y me hace sentir un poco sucia, sin mencionar que el sudor que provoca la temperatura del cuarto invade mi cuerpo haciendo que mi desesperación sea mayor segundo a segundo. Después de un rato, al fin la mujer se aparece ante mi, le digo que necesito ir urgentemente al baño a lo que responde alargándome el vasito con las medicaciones que debo tomar y diciendo que llamará a alguno de los ayudantes. La puerta se cierra detrás de ella y alcanzo a oír como toca de puerta en puerta para repartir lo que cada uno de mis vecinos necesita. Tratando de recordar una de las canciones que mi familia me cantaba cuando era más pequeña sin éxito alguno, alcanzo a escuchar que la puerta se abre una segunda vez y entra uno de los ya conocidos ayudantes de la mujer, me sienta en una silla con ruedas y me lleva al baño donde sin apartarse de mi abre un poco mi prisión para que pueda atenderme sin ayuda. El aire recorre mi cuerpo, ¡como esperé esta sensación! Al volver a abrochar las hebillas de mi camisa, la sensación acaba; no puedo hacer nada, vuelve a sentarme en la silla y emprendemos el camino a través de los pasillos hacia mi cuarto. A veces muero de aburrimiento sola en mi cuarto, a veces siento que ya he muerto, a veces me pongo a inventar historias donde alguien viene a salvarme liberándome de todo lo que me acongoja, a veces sigo tratando de recordar las canciones de infancia, a veces lloro, a veces río, pero lo que me mantiene viva es la impaciencia porque llegue la hora de ir a tomar un baño donde mis brazos libres de ataduras puedan moverse como lo hacían antes, y la esperanza de algún día liberarme de esta prisión textil y salir corriendo o caminando de aquí.
"En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que en plena luz."
-.Kant.-
CyberGus dijo
Wow, definitivo, escribes muy bien y podrías escribir mucho mejor, ¿porqué no estudias letras?
Saludos =)
27 Junio 2005 | 03:23 AM