Hola, reportandome

Les agradezco mucho sus comentarios en verdad, estoy pasando por uno de los momentos más difíciles de mi vida y leer lo que piensan de lo que escribo y sus maravillosos mensajes de ánimo logran su efecto y devuelven un rato la alegría a mi corazón.
Por otro lado les pido una disculpa por lo ausente que estuve estos días, pero es que mi madre tuvo vacaciones del trabajo y yo como buena hija (o como hija floja) le pedi una semanita a los profes los cuales aceptaron con la condición que me pusiera al corriente al regresar.
Así fué y después de ir el viernes 5 de agosto al concierto de Garbage en el Palacio de los Deportes, Ernesto me llevó a mi casa el sábado temprano para hacer en friega mi maleta, porque claro ¿quién sería yo si no dejara todas las cosas para el último momento?
Partimos hacia la terminal del norte, compramos los boletos de ADO rumbo a Tecolutla, Veracruz a las 4:30, yo hubiera preferido salir de noche para poder dormir bien en el camino, aunque eso no fué excusa para que durante la película de Tribunal en Fuga me durmiera unas 2 o 3 horas.
Cuando llegamos, eran las 11 de la noche; me vomitaba de hambre además que no me había bañado y estaba toda sudada por el viaje. Subimos a un taxi y le pedí que nos llevara al hotel Aldana, donde nos instalamos, me bañé y salí como nueva rumbo a los tacos del centro. La caminata es algo larga, por lo que mi mamá protestó mucho, pasamos por el farol donde la vez pasada nos asustaron, por los cocteles de camaron, por el cementerio, el hotel los buhos y la terminal del ADO. Al fin llegamos y nos cenamos una enorme gringa que nos cayó tan bien que estuve a punto de abrirme el pantalón y sacar el estómago ya satisfecho.
Terminamos, pagamos y fuimos al único lugar donde nos podíamos echar una cerveza, porque creanme que después de un viaje de tanto tiempo, una cerveza helada es lo máximo. El Arrecife, la discoteca de Tecolutla (claro, es la única) donde al parecer mi mamá y yo tuvimos un gran pegue con los ebrios, que ya nos querían acompañar al hotel y mil cosas más.
Nos despedimos riendonos y partimos de nuevo al hotel.
Al día siguiente, después de ir un ratito a la playa y comprar mil cosas de las que venden ahí, nos fuimos a bañar para ir a Papantla a visitar Tajin.
Era domingo y la gente tenía libre acceso, llevaba la playera de la escuela por lo que me fué sencillo platicar con los custodios acerca del cuidado de los basamentos; y claro, como siempre no pudo faltar, la gente que estaba haciendo algo incorrecto, y como buena aspirante a arqueóloga les pegué de gritos para que dejaran de hacerlo.
Comimos ahí y regresamos al hotel a ver el atardecer en la playa. Fuimos a dormir y al día siguiente salimos para Poza Rica para de ahí irnos a Villa Hermosa, la espera fué algo pesada así que fuimos a recorrer Poza Rica. No hubo mucho que ver, solo mucha gente comprando útiles o inútiles para el regreso a clases de los chavitos.
Regresamos a la terminal y me dormí plácidamente en el piso recargada en mi maleta. Tan pronto subimos al camión rumbo a Villahermosa, me volví a dormir, había que descansar para la travesía que nos esperaba.
Llegamos a las 5 de la mañana a Villahermosa, y yo dormida y como me quité los lentes, veía un poco borroso lo que estaba a mi paso. El taxi nos llevó al Olmeca Plaza donde mi mamá me preguntó "Todavía tienes sueño o te vas a quedar despierta?" y claro yo le contesté que me quedaba despierta con ella, y 10 minutos después estaba hasta roncando.
Desayunamos en el cuarto y fuimos a la agencia de viajes, donde nos informaron como llegar a La Venta y como visitar Tres Zapotes, y en eso estabamos cuando vi un paquete de 2000 pesos (200 dls. aprox.) que nos llevaría a Palenque, Chiapas para visitar Palenque, Yaxchilan, Bonampak, Agua Azul y Misolha. Incluyendo la transportación de Villahermosa a Palenque y la estancia de dos noches en un hotel. Sin dudarlo mi mamá pagó y nos fuimos a La Venta, ya no pudimos ir a Tres Zapotes porque el tiempo no nos lo permitía.
Salimos a Palenque a las 9 y llegamos a las 12, y por supuesto durante el trayecto volví a dormir como niña chiquita. Llegamos a dormir temprano porque al día siguiente salíamos a las 8 a Palenque, prometo scannear mis 8 rollos de fotos para mostrárselas, quedé boquiabierta cuando llegamos. Lo único que me entristeció bastante, es que la mayoría de los turistas eran europeos, y casi ninguno mexicano. Claro, me enorgullese que nuestra cultura le interese a otros países, pero me duele aún más que nuestra propia gente no se interese en ella.
Así fuimos después a Misolha que es una cascada de unos 27 metros, y es un gran espectáculo natural. Me paré en las piedras a sentir la brisa, mi mamá estaba aterrada y me llamó "intrépida", pues no sé si sea intrépida o no, pero si soy arqueóloga y no me animo a investigar por lo peligroso que pueda resultar, pues simplemente estoy jodida.
Partimos hacia Agua Azul, que es un río bastante grande, donde casi pierdo la vida (que viva yo, la exagerada) por la corriente. El agua estaba helada, cada vez que el nivel del agua subía un poco más en mi cuerpo, sentía como agujitas clavándose en mi.
Comimos un pescado gigante, al cual también le tomé foto y prometo enseñarla, y emprendimos el regreso al hotel, nos metimos a la alberca y fuimos a cenar. Al dia siguiente teníamos que salir a las 6 de la mañana a Yaxchilan así que nos dormimos temprano.
Teníamos el desayuno incluído, y en la misma van se subieron Carlos, Lupita y Blanca, una familia que también estaba interesada en conocer lo maravillosa que es nuestra cultura.
Llegamos a las orillas del río Usumacinta, donde tomamos una lancha a motor para poder llegar a
Yaxchilan, en estos momentos, ya Pascale y Esteban, unos turistas franceses, nos habían alcanzado. El paisaje de la selva era increíble, no podía creer que en verdad nos la estuvieramos acabando, ya que se veía tan grande, tan completa, tan interminable. Detesté a toda la gente que otorgaba permisos para la tala de maderas preciosas y la destrucción de bosques.
Después de casi 30 minutos en la lancha llegamos a Yaxchilan, donde pasamos por un templo lleno de murciélagos, las señoras, incluida mi madre, gritaron como locas, yo solo me reí porque yo iba guiando.
Me enamoré desde el primer instante que llegamos, oíamos ruidos extraños, y nos explicaron que eran los monos aulladores, lo cual es perfectamente entendible porque Yaxchilan está rodeado de selva. Veíamos a los monitos pasarse de una rama a otra, lagartijas y hasta vimos una piel de serpiente en el piso.
Subimos juntas al primer templo pero ya para la Acrópolis, mi mamá no quiso subir, así que le dejé mis cosas y subí. Ahí también tuve que regañar a una española, ¿por qué si dice NO TOCAR la genta va y pone su manota?
Partimos en la lancha de regreso, donde comimos bastante rico con una cerveza, platicamos entre todos y reímos bastante.
Partimos luego a Bonampak, donde al llegar tuvimos que cambiar de vehículo, debido a que el sitio es administrado por los Lacandones, entonces uno tiene que subir a un camión destartalado sin cristales como los que usan en la ciudad de México para el transporte público, conducido por uno de ellos.
La imágen era genial, un hombre delgado, de estatura poco más que la mediana, con el cabello negro y sedoso hasta media espalda, conduciendo como Fitipaldi y agitando la cabeza al ritmo de la música que solo el podía escuchar en su cabeza.
En Bonampak las subidas eran un poco más inclinadas, y había unos murales maravillosos e increíblemente conservados. Tomé muchas fotos, y platiqué con unos turistas italianos y otros ingleses.
Ya de regreso, cenamos, nuestras maletas nos esperaban ya, nos despedimos del personal del hotel Maya Tulipanes que nos atendió bastante bien, y partimos hacia Campeche.
Llegamos a las 3 de la mañana y fuimos al hotel U'Xul Kah, que significa Al Final Del Pueblo. Dormimos un rato más, y al amanecer partimos al centro a recorrerlo en el tranvía. Vimos los barrios, las murallas, las puertas de mar y tierra, el malecón y muchas otras cosas hermosas. También fuimos a la agencia de viajes, porque mi mamá no deseaba regresar a la ciudad en otro ADO, quería un avión para que fuera más rápido. Compramos los boletos y regresamos al hotel.
En la noche quisimos ir a tomar una cerveza, y fuimos al margaritas, un bar karaoke, pero nos llovió tan fuerte que solo pudimos estar 40 minutos del frío que teníamos. Decidimos regresar al hotel, bañarnos y dormirnos.
Al dia siguiente volvimos al centro, esta vez a comprar recuerditos para la casa y para mis tios, después de como 4 horas de recorrer de nuevo la ciudad, regresamos, sacamos las maletas y entré a internet para ver si tenía algún mensaje de importancia. El señor del cybercafé del hotel fué muy atento y se mostró bastante interesado en mi carrera, entonces intercambiamos correos para de esta manera estar en contacto y poder intercambiar información acerca de diversos sitios de la República Mexicana.
Partimos rumbo a México a las 6:10, yo detesto volar así que puse mi discman y me desconecté viendo el paisaje. Al fin llegamos a México y aunque estaba entristecida porque el viaje había terminado, estaba contenta de volver a casa.
Espero no haberlos aburrido mucho.
"En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que en plena luz."
-.Kant.-
lucas dijo
Reporte recibido.
Sin novedad en el frente.
Saludos desde Colombia.
20 Agosto 2005 | 06:18 PM