Un poco de nostalgia por el pasado

Estaba en la cocina con mi mamá, tomando un trozo de pizza, ella me decía que le llevara el refresco que aún quedaba. Cuando me dirigí hacia la sala, los vi a todos, estaban felices como cuando nos reuníamos todos los fines de semana, todos sentados alrededor del comedor platicaban, pero el estaba apartado sentado en su sillón de toda la vida, con una mirada nostálgica y perdida. Sus ojos pardos lagrimeaban, sus piernas se veían hinchadas, sus labios secos.
En el momento en el que iba a hablarme desperté en mi cama un poco desconcertada, ¿qué día era hoy? me levanté al baño pero sentía su mirada en mi y su presencia en la casa.
Regresé a mi cama, esta vez las lágrimas estaban en mis ojos, me puse a pensar en todo lo que viví contigo, fuiste el primer hombre al que amé, el hombre de mi vida. Casi se cumple un año del infierno que pasamos para tu partida. Empezó el 24 de diciembre del 2004, fué ese dia que nos enteramos que tu hernia había empeorado y que si no te operaban tu vida corría riesgo. Entraste al quirófano al día siguiente a las 7 de la mañana; todos estábamos ahí, esperando con incertidumbre los resultados. La operación tuvo excelentes resultados, después te visitábamos en terapia intensiva pero, algo en ti se había ido: tus ganas de vivir.
5 meses de altas y bajas en tu salud, de dolor, de tristeza terminaron un martes. Yo había ido a visitarte el sábado anterior, te había abrazado, te dije cuanto te amaba y te admiraba, y al despedirme te besé, aún recuerdo que me dijiste: "No lo hagas, puedo contagiarte" lo que me importó poco y seguí besándote.
El miércoles te llevamos al crematorio, de nuevo todos unidos pero esta vez sin alegría, intentaba ser fuerte por mi mamá, pero no lo conseguía y pasé toda la noche junto a tu cuerpo ya inmóvil para evitar preguntas como ¿estás bien? ¿qué sientes? Cuando terminaron contigo, cabías en una pequeña cajita y al ver su tamaño me pregunté si todos nuestros recuerdos cabrían contigo, pero creo que esos los habías ya separado y los habías conservado en aquella parte intangible que se supone es eterna.
Procuré distraerme con la escuela, libros e incluso con la coctelera, nada daba resultado. Aún cuando no lo deseo, te lloro cada vez que te recuerdo, todavía no concibo mi vida sin ti. A veces cuando suena el teléfono a las 9 contesto de prisa solo para escuchar tu voz, las 9 era tu hora de llamar, pero normalmente no eres tu el que llama.
Hoy lo único que tengo que decirte además de que te extraño, es que te amo, que quiero agradecerte por ser mi papá, mi amigo, mi maestro, mi cómplice, por amarme, y permitirme conocerte, por las tardes en las que jugábamos, por todo lo que me platicaste.
No te has ido, vives en mi corazón y de ahí nadie logrará arrancarte.
Te amo abuelo
"En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que en plena luz."
-.Kant.-
Mercedes dijo
NO es tan malo sentir a loa que queremos aunque se hayan ido... De seguro en cierto modo están, dentro de uno o alrededor tuyo... Pero están
12 Noviembre 2005 | 09:09 PM