Una vez más

Delicado y caballeroso te acercas a mi, me tomas en tus brazos y me besas tiernamente mientras acaricias con tus manos mi cara. Te recuestas boca arriba y me jalas hacia a ti, sabes que no he dormido y estoy cansada, por lo que acomodas mi cabeza entre tu hombro y tu cuello, me rodeas con tus brazos y me cubres el cuerpo con las sábanas.
Dos horas después, despierto y te miro a mi lado. Te beso y me pego a ti más, acaricio tu pecho y vuelvo a besarte en la mejilla. Tus manos han empezado a deslizarse por mi espalda, acariciando mi nuca de vez en cuando mientras tus labios besan mi cuello.
Te miro cara a cara, subiendo y bajando con delicadeza como si fuera a romperme en cualquier instante. Miro tus ojos y tus labios buscan los mios. Poco a poco el ritmo aumenta, sin perder el cuidado con el que me tratas.
Entonces es cuando me percato de que el frio ha desaparecido, y empiezan a aparecer pequeñas gotas que brillan en tu rostro, se deslizan por tu cuello y terminan en tu espalda o en mi cuerpo dependiendo de su procedencia.
Finalmente quedas rendido sobre mi pecho, yo acaricio tu cabello y tu espalda y nos quedamos dormidos juntos, en paz, como debemos estar.
No me atrevo a decirlo, pero sabes lo que siento. No te atreves a decirlo, pero lo se y lo siento, y lo demás, no es de mi incumbencia. En esos momentos el mundo se desaparece y solo estamos tu y yo, yo y tu en una eternidad breve, tu y yo en un momento infinito, y juntos estableciendo el orden que debemos llevar.
"En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que en plena luz."
-.Kant.-
ale dijo
Muy hermoso
27 Noviembre 2005 | 08:06 AM